Valeria teme padecer una enfermedad grave

"Estimada Dra.:
Hace unos días estaba hablando en el colectivo con una médica que trabaja en el mismo lugar donde trabajo yo sobre varios temas. En un momento me dice: “Tenés la tiroides agrandada ¿nunca te lo dijeron? Deberías hacerte ver, que te hagan una ecografía”. Me dijo que no me asuste, que puede ser un nodulito. Quedé en shock. También puede ser cáncer! Mi madre está operada de un carcinoma en la tiroides. Justo tenía turno para ir a la doctora, fui con mi esposo y cuando salí me di cuenta que no le pedí que me mandara una ecografía de tiroides. Me olvidé por completo. Me miré en el espejo y sí, me di cuenta que no tengo la tiroides como debería. No sé cómo pude olvidarme de contárselo. Quedé muy asustada ¿Qué hago si me pasa lo mismo que a mi madre? Yo me estaba controlando por dolores de cabeza. Anoté como me dijo la doctora los momentos en que me comenzaba el dolor y le puse puntaje a la intensidad. Por las variaciones me dijo que podía estar relacionado con los cambios hormonales, porque varía con el ciclo menstrual. Ahora tengo dudas de si todo se relaciona con la tiroides.
Saludos, Valeria, de Hurlingham
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Estimada Valeria:

Sin ninguna duda, lo primero es ir al médico para que te hagan la ecografía. Si lo más rápido es pedirle a tu doctora que te haga la orden para el estudio, eso es lo que tenés que hacer. Pero lo indicado es pedir un turno con un endocrinólogo. Es necesario consultar con un especialista que te pida los estudios pertinentes, que te diagnostique, te oriente y te diga si existe relación entre los síntomas que mencionás.

No es posible hacer predicciones, por lo que las preguntas sobre el futuro no se pueden contestar. Lo primero que hay que saber es si tu tiroides está agrandada efectivamente, y si es así, cuál es el motivo. También tenés que saber que el cáncer no es el único motivo de la alteración de la glándula, así que habrá que esperar la opinión experta.

Es cierto que tener una madre que tuvo un carcinoma en la tiroides constituye un antecedente a tener en cuenta. Pero hay una gran diferencia entre tener un antecedente y tener la misma enfermedad.

Ese antecedente constituye un alerta que te obliga a consultar con el especialista acerca de la necesidad de hacer chequeos preventivos, sea cual sea el resultado del estudio y aunque nunca desarrolles la enfermedad. Sería bueno que consultes también acerca de una dieta adecuada para prevenir problemas de tiroides y adquirir hábitos saludables. Por ejemplo, fumar es algo a evitar (no sé si es tu caso). Tenés que pensar que la carga genética no se puede modificar, pero los hábitos saludables para prevenir enfermedades o aumentar la calidad de vida, dependen de uno.

Ahora vamos al contexto del diagnóstico que te puso en estado de alerta. En primer lugar, considero que la doctora que te dijo que tenías la tiroides agrandada y que consultaras, actuó de buena fe. Es probable que sintiera como un deber avisarte de la situación aunque fuera en el colectivo. La contraparte negativa es que un diagnóstico fuera de contexto se siente como una agresión.

El shock es por lo inesperado y por el miedo que te produjo. Desorienta. También se puede sentir ese mismo shock ante el diagnóstico en un consultorio, la diferencia es que uno fue a preguntar voluntariamente y en tu caso no fue así.

Para ubicarse y organizarse, se necesita un plan y establecer prioridades, en este caso, ir al especialista que te haga un estudio que permita saber cuál es tu estado de salud. Una vez cumplida esa etapa, podrás hacerte nuevas preguntas, por ahora más preguntas sólo aumentan la incertidumbre.

Con respecto al olvido de pedirle opinión y una orden para la ecografía a la doctora que consultaste, esto se debe a la negación que te produce el tema por la relación con la enfermedad de tu madre. El problema es que la negación en este momento no es funcional, porque atrasa el diagnóstico, prologa la incertidumbre y te impide saber cuál es tu verdadera situación para luego organizar tus siguientes acciones.

La mejor forma de no olvidarse de las preguntas que uno quiere hacer, ya sean dudas sobre síntomas, solicitud de estudios o pedir recetas de medicamentos, es anotarse en un papel todo lo que uno tiene que salir sabiendo cuando sale del consultorio médico. Durante la consulta, hay que ponerlo arriba de la mesa e ir chequeando ítem por ítem. Sería bueno que tu esposo te acompañe y que hagan juntos la lista de preguntas para hacerle. Es importante no ir a una consulta que te resulta perturbadora sola, porque él puede escuchar de otra manera lo que te digan, puede hacer preguntas si volvés a quedar shockeada, y pueden conversar acerca de la información que reciban.

De paso te sugiero que no hagas búsquedas por internet porque allí no está tu diagnóstico, y sólo va a servir para atemorizarte.

No dudes en consultar cualquier duda que tengas.

Saludos

Dra. Vera Bail